Un diálogo con Mario Eskenazi, por Atipus
Una vida de diseño
Hay trayectorias que no necesitan presentación porque han construido el paisaje visual de una ciudad y de las varias generaciones que la han transitado. La de Mario Eskenazi es una de ellas. Desde su llegada a Barcelona a principios de los setenta, su forma de entender el diseño —austera, precisa, radicalmente honesta— ha dejado huella en instituciones, marcas y profesionales que hoy forman parte del imaginario colectivo.
Este año, Eskenazi recibe el ADG Laus de Honor, un reconocimiento a toda una vida dedicada al diseño gráfico. Pero lejos de celebrarlo con una entrevista convencional, hemos querido desplazar el foco. Ceder la palabra. Permitir que fueran otros —compañeros de oficio, amigos de largo recorrido, colaboradores, familiares y profesionales del sector— quienes construyeran el relato a través de sus preguntas. Algunas profundas, otras incómodas, otras triviales solo en apariencia.
El resultado es este diálogo coral: un retrato compuesto desde fuera que, como la obra de Eskenazi, rehúye el adorno y se mantiene fiel a lo esencial: entre anécdota y anécdota, decir exactamente lo necesario. –– Ivan Olmos
MARIO: Bailo muy mal. Tengo algún problema de oído que me impide llevar el ritmo. ¡De veras! Cuando era chico, mi maestra de música me decía: “Mueve la boca, pero no cantes”. Iba a la discoteca y me iba a la barra. Me hubiera gustado la sardana.
OSCAR GUAYABERO: Cuando llegaste a Barcelona a principios de los 70, la ciudad estaba por hacer; imperfecta pero quizás más excitante. Había la Barcelona canalla y la Barcelona divina. Sin mitificar el pasado: ¿qué recuperarías de esa Barcelona dual?
MARIO: Llegar fue un shock: me encontré con la Barcelona de Mariscal, vivía en la Rambla y apenas conocía a nadie. Pronto me hice amigo de América Sánchez y Carlos Rolando y entendí la otra Barcelona, la de las galerías de arte. Cada época tiene su momento. Claro que la echo de menos, pero trasladarla a hoy, la era digital, sería imposible. Ojo, no reniego de lo que hay ahora.
XAVIER GRAU: ¿Por qué Camel Light?
MARIO: Si te digo la verdad, fumaba Ducados. En las tantas intentonas de dejar de fumar, dije: “Voy a volver con Light”. Y la etiqueta que más me gustaba era la de Camel Light.
DANIEL AYUSO: ¿Cómo te organizas para vivir y trabajar en el mismo sitio?
MARIO: No me organizo. Para mí, trabajar es vivir. Hay pocas cosas que me gusten fuera del trabajo y se pueden complementar. Mis parejas participan en mis trabajos de alguna manera o me dan las horas para que yo trabaje. También tengo amigos, hago una vida afuera (claro que la mayoría son diseñadores, así que las charlas giran en torno al trabajo).
DANIEL AYUSO: ¿En qué momento del día te sientes más creativo?
MARIO: No me siento nunca creativo, ¡es terrible! Lo que decía Picasso es cierto: 90% de transpiración y 10% de inspiración. Hay que estar y estar, y estar hasta que salga.
DANIEL AYUSO: Con lo gentrificado que está el centro de Barcelona, ¿no has pensado nunca en abandonar la ciudad por Cadaqués?
MARIO: No te creas que no. Ya de mayor se me ha cruzado la idea, pero no puedo en invierno. Me gusta esto. Lo que yo no soporto es la fobia a los turistas. Obvio hay partes molestas o incómodas, pero es tanto el beneficio… Aportan alegría.
INGRID PICANYOL: Si tuvieras que quedarte con solo un sentido, ¿cuál sería?
MARIO: La vista. El gusto, el olfato… ¿con lo que fumo? ¡Já!
FLAVIÀ BOLEDA: ¿Qué instrumento tocarías?
MARIO: Si hubiera tenido talento, el saxo o la trompeta.
GARBO: Desarrollaste toda tu carrera en Barcelona. ¿Hay algún proyecto que te hubiera gustado desarrollar en Argentina?
MARIO: Nunca lo pensé, estoy contento con lo que hice allí. Un museo, quizás.
PILAR GORRIZ: ¿Maradona o Messi?
MARIO: Qué peligro de pregunta. Los dos son genios, pero mi corazón es de Maradona.
GARBO: La milanesa, ¿napolitana o solo con limón?
MARIO: Las dos. Cuando las hago yo, solo con limón porque es menos trabajo.
MÒNICA LOSADA: ¿En qué momento de tu carrera profesional te has sentido más realizado?
MARIO: Nunca. Ahora que es la vejez, viruelas, estoy viendo homenaje aquí y allá y digo “Algo habré hecho”. Disfrutando a tope, entre 2000 y 2015, porque llegó un momento, por casualidades de la vida, que me encontré que tenía los metros, los buses, todos los restaurantes, el banco, Santa Eulàlia, Santa Mònica... allá donde iba por la calle, estaba yo.
ALFREDO ENCISO (PUPILA): Tras haberlo diseñado todo, ¿qué te conmueve?
MARIO: Las ganas de hacer cosas.
ADRIANA Y GABRIELA ESKENAZI: Si no pudieras diseñar, ¿qué harías?
MARIO: Ser padre. De las cosas que yo recuerdo bien de mi vida es cómo lo pasaba con ellas cuando eran chicas.
QUERIDA: ¿El diseño te cambia la vida?
MARIO: Me hizo la vida. Me enganché de muy joven. Mi padre era arquitecto y yo me crié en su estudio dibujando planos en el suelo, me inventaba casas. De adolescente me obsesioné con los cómics, siempre me compraba libros de cómo dibujar, hasta que me tuve que ir a la universidad. Ya en la facultad, iba a la biblioteca (siempre me gustaron); ahí descubrí las revistas de diseño. Flipaba. De repente, unos compañeros montaron un café-concert y me pidieron ayuda con los carteles, sin tener yo mucha idea. No sabía lo que era la tipografía. Ahí empecé.
ALFREDO ENCISO (PUPILA): ¿Quién gana este mundial?
MARIO: ¿Pregunta polémica? ¡Ninguna! Argentina.
XAVIER GRAU (NOM-NAM): ¿Es verdad, como dicen que dices, que gran parte de la solución a un proyecto de diseño está en el briefing?
MARIO: Depende de quién haga el briefing, no siempre.
GARBO: ¿El uso del esténcil empezó como un recurso y se convirtió en una marca registrada?
MARIO: Cuando trabajaba en el canal de televisión, había muy poco dinero. No podíamos usar muchos colores; por eso siempre, de la cuatricromía, elegíamos dos para que hicieran tres. Siempre el esténcil me sugirió el tío que pinta la letra. Procuro que todo lo que hago cueste lo mínimo.
JOSEP MARIA MIR: ¿Plato japonés preferido?
MARIO: El onigiri, por supuesto.
QUERIDA: ¿Qué es lo más difícil de envejecer a nivel creativo?
MARIO: No es difícil; es más, me siento más lúcido que antes. Lo feo es envejecer físicamente; ya no soy tan ágil. Estuvimos tres semanas sin ascensor y subir seis pisos tres o cuatro veces al día fue un drama. Me duele el edadismo, lo noto horrores.
ATIPUS: Este año recibes el ADG Laus de Honor. ¿Cómo te pilla este reconocimiento?
MARIO: No me significó nada. Peor, incluso: era como si te dijeran “te jubilamos”. Honestamente, nunca me importaron los premios.
JAVIER JAÉN: ¿Qué te interesa hoy que hace diez años no te interesaba?
MARIO: Nada nuevo. Igual ahora voy más a lo concreto.
QUERIDA: ¿Cuánto es lo máximo que has cobrado por un proyecto?
MARIO: ¿Querés que te diga que no lo sé? Al menos, no para un trabajo en concreto. Nunca he cobrado tanto como la gente se imagina.
JAVIER JAÉN: ¿Cuál es la mejor decisión que has tomado en tu vida?
MARIO: Dedicarme al diseño.
ADRIANA Y GABRIELA ESKENAZI: Si llegaras hoy a Europa, ¿dónde te gustaría vivir?
MARIO: Barcelona. En algún momento estuve cruzado y pensé en irme a Oporto.
OSCAR GUAYABERO: Una de las cosas que tiene en común la gente que ha trabajado contigo es lo bien que les has tratado y ayudado a crear su propia trayectoria. La pregunta sería: ¿consideras que esa también es una labor del diseñador, la de formar a las siguientes generaciones, ya sea en la escuela o, como en tu caso, en el estudio?
MARIO: Vivo el estudio como familia. Cada persona que trabaja aquí es como un hijo y hay que ayudarlo en todo lo posible. Igual, hasta en los créditos: en la portada de los libros que hacíamos, yo firmaba junto con el diseñador que trabajaba en ese proyecto.
MÒNICA LOSADA: ¿Cómo te describen tus amigos?
MARIO: Histérico, neurótico, ansioso, divertido, mujeriego.
INGRID PICANYOL: ¿Cuál ha sido tu última revelación?
MARIO: Darme cuenta que lo que hacemos no le importa a nadie.
JOSEP MARIA MIR: ¿Por qué nunca se te ve en manga corta?
MARIO: Porque soy muy friolero. ¡En verano, sí! Además, voy tatuado.
Atipus
Comunicamos desde un enfoque estratégico, a través de un diseño conceptual y claro.
Vemos cada proyecto como un desafío y una oportunidad e intentamos dar con la idea y solución visual que mejor lo exprese.
Creemos en el diseño conceptual, simple y creativo.








